Por culpa de un jaguar

rioclaro

TODO COMENZO después de la infructuosa persecución de un campesino a un jaguar que esta cazando sus terneros; el JAGUAR decidió adentrarse en el cañón de rio claro, una montaña llena de cuevas y bosques, la cual sirvió de refugio al felino y así logro superar el vulnerable primer año de vida y protegerse de depredadores como el hombre.

El campesino nunca volvió a encontrarse con el jaguar, pero si se encontró con el majestuoso cañón, al cual lo atravesaba un rio verde cuyo piso de mármol tenía en sus orillas formaciones milenarias indescriptibles, entre nichos y templos naturales; fue la primer descripción que Juan Guillermo Garcés conoció de este maravilloso lugar.

Llevado por la curiosidad en 1968, se adentró como el jaguar en el exuberante bosque en compañía de su hermano, un amigo y un muchacho de la región, a medida que caminaban se sentían más sorprendidos de descubrir este lugar tan mágico, algo verdaderamente especial, sin mediar palabra, lanzaron una moneda de diez centavos, la cual tiene en una de sus caras un indio piel roja, la moneda empezó a dar vueltas y vueltas mientras se hundía en la transparencia del agua, aquellos muchachos veían maravillados como se posaba en el lecho de aquel transparente rio.

La construcción de una gran carretera que uniría a Antioquia con la capital hizo que estos muchachos se quedaran con mas vehemencia en el lugar con el único afán de protegerlo, pues alcanzaban a vislumbrar los agigantados pasos de una civilización arrasadoramente destructiva.

Este exótico lugar se encuentra en la vertiente suroriental de la cordillera central, entre los municipios de Puerto Triunfo, San Luis, Sonsón, y san Francisco, rodeado de vegetación tropical y bosques kársticos.

La filosofía de este santuario, es compartir su fuerza, valor y magia con todos, para sensibilizarlos y educarlos sobre la importancia biológica de la conservación de estos últimos reductos de nuestro planeta.

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