“Cuando un indígena Embera muere su alma viaja desde el río donde habitaba hasta un lugar denominado Ungá-Baito, que bien se puede traducir como el final de las aguas: Ungá-Baito es el río de la purificación ubicado en los confines del océano. Después de muchos baños, el alma asciende por la escalera de “cristal de perlas”, la cual une el mundo de Akoré con el de los hombres. Si fue posible una total purificación, y además encontró familiares en el mundo de arriba, ingresa a ese nivel; de lo contrario es lanzada al mundo de los hombres; en tal caso Pankoré decide en que especie de animal se ha de convertir esa persona. Para cumplir con su designio, “angeles-chamanes” descienden tras el alma y con pinturas vegetales y golpecitos de sus bastones, van realizando la metamorfosis”

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